jueves 3 de noviembre de 2011

Capítulo 13 (continuación)

No tuvo apenas que esperar a que las puertas se abriesen. Una voz - que supuso que provenía de uno de los guardias que se encontraban dentro de la gran sala – anunció su nombre. Fue anunciado como mensajero oficial de la corte, recién admitido. También se hizo mención al primer cometido que había realizado con éxito. Con caminar dubitativo entró en la sala y fue acercándose al centro de la misma, situándose a la vista de todos los asistentes a la ceremonia. Observó que la habitación había dado un vuelco completo en comparación a como él la recordaba. Había sido acondicionada para la ocasión con telas de todo tipo y color que decoraban las paredes. La mesa principal, que el día de la prueba se había encontrado a su derecha, estaba ahora en frente de él. Las rejas que por entonces habían custodiado a los drenks habían desaparecido, aunque se podían apreciar los huecos en la pared que indicaban que realmente una vez estuvieron allí. Habían acudido un gran número de asistentes. Recorrió con la vista la mesa principal descubriendo al jefe del consejo que el día de su prueba había estado en esa misma sala. También encontró a John Leravy, su capitán. En cuanto al resto de miembros de aquella mesa, era la primera vez que los veía. A su izquierda se encontraba un grupo de personas de la corte, que a juzgar por sus uniformes, debían ser los maestros. Destacaban sobre todo los hombres, aunque también había dos mujeres. En total podría haber unos treinta. Todos le observaban fijamente, observando sus movimientos, su porte, su actitud. Además, en la sala había también un buen número de guardias y, para su sorpresa, algunas personas de la ciudad que habían acudido allí a presenciar el acto. Recordó entonces que Frat le había dicho en una ocasión que la ceremonia estaba abierta al público, ya que la entrada de un individuo en la corte suponía la entrada en una forma de vida dedicada por completo a la protección y servicio de la sociedad. Por eso acudían personas interesadas en saber qué tipo de personas admitía la corte. Buscó con la mirada a su antiguo maestro, pero no le localizó. Seguramente había decidido no acudir para evitar problemas.

Desconocía por completo cómo se llevaba a cabo la ceremonia. Frat no había querido detallarle nada porque quería se mostrase a los miembros de la corte tal y como era, que fuese él mismo. Por fin, el hombre que al parecer se encargaba de controlar el transcurso de la ceremonia, se levantó de su asiento y se dirigió a George.